¿Dejar fluir o co-crear con la intención?

Sin duda, Reiki ha sido la técnica más linda que he aprendido en mi vida y por lo tanto me encanta compartir el Reiki donde vaya, como terapia y en talleres teórico-prácticos. Pero de tanto en tanto, uno es retado en su técnica favorita, al menos es lo que ha sucedido cada cierto tiempo en mi vida, y algunos de mis alumnos comentan lo mismo.

A veces los retos son del tipo “¿realmente soy bueno para esto?” y otras veces más bien del tipo “¿aún es vigente lo que hago, no habrá mejores técnicas, debo seguir practicando ésta?” En ésta última pregunta nos concentramos hoy.

Antes de dedicarme de lleno al Reiki, desde el 2007 aproximadamente, aprendí y experimenté de todo: interpretar el Calendario Maya, Sanación Angelical, Tai Chi, conocimiento básico sobre los chakras, sanación con cuarzos, reiki karuna, vipassana, ceremonia de romper lazos, metafísica, análisis transaccional, etc., y además participé en muchas ceremonias según la cosmovisión indígena del grupo del Fuego Sagrado Itzachitlatlan (andina-mexicana), con y sin el uso de medicina tipo ayahuasca, san pedro, pero el Reiki me cautivó, por su connotación espiritual oriental/ zen, por su sencillez y profundidad.

El nombre oficial del método, hoy llamado “Reiki”, que el fundador le dio a la técnica es “Shin Shin Kaizen Usui Reiki Ryoho”, lo cual significa básicamente “Método espiritual del Sr. Usui para sanar mente y cuerpo”. Y es muy importante que entendamos eso de método espiritual. Eso es justo en lo que se distingue Reiki de muchas otras técnicas y terapias holísticas hoy en día: Reiki más que una técnica de sanación; es una práctica espiritual, es un modo de vivir, un modo de ver la vida.

Por eso también mi maestro Frank Arjava escribe “Reiki es celebrar lo que es, en el momento presente” (One with Reiki, Frank Arjava Petter, página 78). Se trata de aceptar (y hasta celebrar) lo que hay, porque todo lo que vivimos aporta a nuestra evolución del alma, y el alma es lo único que nos llevamos a la hora de trascender. “No hemos venido con bolsillos a este mundo”, decía otro maestro que me enseñó la importancia de tener una “indiferencia terrestre de forma divina”- o sea que lo que ocurra en la tierra no te altera (Leopoldo, escuela de acupuntura Nei Jing, Lima). En Vipassana se me enseñó que, para alcanzar la ecuanimidad, necesitamos aprender a “no anhelar y no rechazar” para así liberarnos del ciclo de sufrimiento. Y si eso no fuera suficiente: en la formación básica de constelaciones familiares otra vez aprendí la importancia de resignarse ante los hechos sin dejarme abatir por ellos.

Entonces, ¿por qué seguí buscando más? Si ya el mensaje está clarísimo…

Porque siempre deseo poder sanarme más y sanar más a otros – aunque sé que debemos de aceptar donde estamos, también nos toca a la vez buscar la armonía necesaria para vivir mejor, y esa armonía también depende un poco del cuerpo. Al margen de que el Buda, y muchos otros maestros místicos aprendieron a mantener la paz a pesar del cansancio, el hambre y el dolor, para la mayoría de los seres humanos esto nos cuesta aún, y nos viene bien una ayuda a regresar a la salud física.

En el año 2020 sentí que algo más tenía que poder hacer por el cuerpo, por este templo que nos permite la experiencia humana en la tierra. Así que aprendí biomagnetismo, el uso de imanes para restablecer la salud. Pero… dicha técnica está en constante desarrollo y ahora también hay el método PUMS entre otros, donde se usan muchos decretos y otros métodos energéticos para sanar el cuerpo, la mente y el alma.  Lo usé un tiempo con mucho fervor, con buenos resultados, a veces más contundentes y persistentes que otras veces como con todas las técnicas… y no es que lo dejé de usar porque todo lo que se aprende, lo llevas en tu mochila como sanadora y además sigo estudiando esta rama de la sanación.

Pero: el deleite de la simpleza y la fuerza de Reiki otra vez me está cautivando: mis pacientes y alumnos, los meditadores que me acompañan los lunes de meditación: varios me comentan como sienten que colores y sensaciones de energía trabajan en su cuerpo, mente, alma, espíritu a la vez, aún sin tocarlos con las manos, en sesiones a distancia en el cual a lo mucho se hace un contacto por whatsapp o zoom para conversar un rato de las molestias o temas de estrés, que se van disminuyendo con solo mandar Reiki sin intención, porque como bien dice el maestro Arjava: en un primer instante te enfocas en la idea/ en la imagen del bienestar total del paciente, pero luego sueltas el cómo y cuándo al cielo y solo mandas amor, vibración alta, fotones de luz (medibles por la ciencia hoy en día), y el paciente o el alumno, se sintoniza con dicha vibración y se restablece el equilibrio en su interior. El Amor y la Compasión en sintonía con el cielo obrando para el ser humano.

A sus servicios,

Florike – FloReiki

Reforzado e inspirado por otras técnicas y filosofías, pero siempre “FloReiki” – Florecer con Reiki y también FlowReiki – Fluir con Reiki 😊

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